La gestión 2024 de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires fue sometida a una evaluación por parte de la Auditoría General de la Nación (AGN). El informe, aprobado en 2026, analizó cuestiones presupuestarias, de planificación administrativa y organizativa y de gestión académica.


La prórroga del Presupuesto nacional correspondiente a 2023 obligó a la Casa de Altos Estudios a extender esa misma previsión, conformada por los fondos del Tesoro Nacional. La Auditoría constató que hubo una disminución presupuestaria del 21,7% en términos reales respecto de 2023. En este sentido, el impacto mayor se reflejó en “Gastos de Personal”, que cayó hasta un 22% interanual en términos reales y representó el 98,5% del presupuesto que la UBA asignó a la Facultad de Medicina. Según el equipo evaluador, “ello muestra la magnitud del monto que representan los Gastos en Personal para el normal funcionamiento de la facultad”.


Dentro del universo del personal que conforma la facultad, el informe señaló que la planta no docente contó con 1.334 agentes, de los cuales el 83,04% formaban parte de la planta permanente, el 2% se encontraba bajo la categoría temporaria y el 14,96% era contratado. Además, de los 210 cargos que debieron concursarse a fin de la normativa, solo se avanzó con 100, “dejando 110 cargos sin concursar y en condición interina”.


El personal (administrativo, de mantenimiento y de producción, técnico-profesional y asistencial) se distribuye entre las unidades académicas y las instituciones de salud asociadas, tales como el Hospital de Clínicas “José de San Martín”, el Instituto de Oncología “Ángel Roffo” y el Instituto de Investigaciones Cardiológicas “Profesor Dr. Alberto C. Taquini” (ININCA).


Sobre la planta docente, la AGN puntualizó que el 63,04% de un total de 7.083 profesores se desempeñaba bajo la modalidad ad honorem y “si bien esta situación no compromete la calidad académica de la facultad, supone un esfuerzo adicional que no se encuentra remunerado”.


En ese sentido, el organismo de control instó a la Casa de Altos Estudios a asignar “las partidas presupuestarias específicas que permitan regularizar progresivamente la cantidad de cargos sin remuneración y garantizar condiciones laborales estables”. A esto se le añadió que la tramitación de los concursos docentes presentaba demoras de hasta tres años.


Durante 2024, los docentes tuvieron a su cargo la formación de 56.244 estudiantes, 16,5% más que en 2023, año en que se registró un total de 48.266 alumnos.


Otras de las debilidades halladas, vinculadas a la restricción presupuestaria, fueron la disminución del 50% en el otorgamiento de la Beca “Bernardo Alberto Houssay”, que apenas cubrió el 15% de la demanda: de 647 aspirantes, solo 100 se convirtieron en beneficiarios.


Asimismo, el informe apuntó que el monto de la beca no se actualizaba desde 2022 y “es insuficiente para el logro de los objetivos para los que fue creada”, ya que el pago mensual fue de $1.200, equivalente a “tres pasajes mínimos de colectivo”. 


Finalmente, el equipo auditor llamó la atención al organismo sobre la falta de instrumentos de planificación, como un Plan Anual de Compras y Contrataciones y el respectivo manual de procedimientos.