Recordamos lo descripto por este medio sobre lo ocurrido en el Concejo Deliberante de Pinamar cuando el 18 de mayo pasado concurrienron a la comisión de turismo representantes de distintas cámaras y asociaciones vinculadas al comercio, hotelería, gastronomía y turismo del Partido de Pinamar, con el objeto de analizar la situación económica y turística actual, así como también las distintas problemáticas que atraviesa el sector privado y las posibles herramientas de acompañamiento desde el ámbito municipal aque brillan por su ausencia. Durante el encuentro, los representantes de las cámaras manifestaron su preocupación por la fuerte caída de la actividad económica, señalando una disminución considerable del consumo, baja rentabilidad, reducción de la temporada turística y dificultades crecientes para sostener las estructuras comerciales y hoteleras abiertas durante todo el año.
Una postal similar para la emblemática avenida Juan B. Justo, en la vecina Mar del Plata conocida como la «Avenida del Pulóver», que atraviesa uno de sus momentos más críticos: locales que marcaron la identidad comercial de la ciudad durante años hoy permanecen cerrados, otros anuncian su inminente cierre y los que resisten lo hacen con liquidaciones permanentes o reduciendo personal para afrontar costos crecientes. La misma realidad golpea a la avenida Luro, una de las arterias principales, donde los espacios vacíos se multiplican y la incertidumbre se instala.
El centro tampoco escapa: bares, cafeterías y emprendimientos gastronómicos que nacieron con expectativas de crecimiento desaparecen antes de cumplir su primer año, atrapados por el aumento de costos, la caída del consumo y una demanda cada vez más débil.
Los comerciantes coinciden en un diagnóstico recurrente: menos ventas, menor circulación de dinero y expectativas a la baja, en un contexto económico que aún no da señales de recuperación.
Realidad palpable
Los relevamientos sectoriales confirman la gravedad: los niveles de vacancia en distintos corredores comerciales duplican en algunos casos los promedios históricos, consolidando una tendencia que se profundiza desde hace años y se aceleró en los últimos meses. Más allá de los números, cada cierre representa una historia que se interrumpe, una inversión frustrada y un pedazo de identidad barrial que se pierde.
Sin señales de un cambio de rumbo
Con la temporada invernal recién iniciada y sin señales de un cambio de rumbo, la preocupación crece entre comerciantes y trabajadores. Mar del Plata y Pinamar tiene algo en común. La falta de políticas de acompañamiento.