El documento examina el contexto global de creciente concentración tecnológica en el sistema agroalimentario, donde el control del conocimiento, las semillas, los bioinsumos y los datos productivos adquiere una relevancia cada vez mayor para la competitividad y la soberanía de los países productores.
En ese marco, y ante un proceso de reordenamiento del papel del Estado en la política agropecuaria y científico-tecnológica, el debate sobre el INTA adquiere una relevancia particular. Frente a ese escenario, el informe reconstruye el rol del organismo en la generación de conocimiento aplicado, la vinculación tecnológica, la extensión rural y la construcción de capacidades federales para acompañar a productores, economías regionales y territorios diversos.
Entre sus principales conclusiones, el informe sostiene que el debate sobre el INTA excede una discusión administrativa y plantea una decisión estratégica respecto del modelo de desarrollo que la Argentina busca construir en las próximas décadas.