El estado de abandono de la propiedad —tanto en el interior como en el exterior— había llevado a la mujer a creer que se trataba de una finca deshabitada, ideal para tomar posesión. (Foto reciente tomada por Google Maps en febrero de 2026).
Sin embargo, quien sería su propietario, Jorge Alberto Quintanilla, de 76 años, permanecía allí desde hacía aproximadamente seis meses, según confirmaron los vecinos. Los frentistas reconocieron que hacía medio año que no veían al hombre, pero nunca denunciaron su ausencia.
La investigación, a cargo de la fiscal María Eugenia Di Lorenzo (UFI N° 17 de La Plata), ordenó la intervención de la Policía Científica y el traslado del cuerpo a la Morgue Judicial para la autopsia. Hasta el momento, los investigadores no hallaron signos de violencia en la vivienda más allá de la puerta forzada por la mujer, y tampoco surgieron indicios de participación de terceros en el deceso.
Misterio
La denunciante, que no tenía vínculo alguno con Quintanilla, declaró que desconocía quién era el propietario. El caso dejó al descubierto una realidad silenciosa: el hombre no tendría familiares cercanos, lo que explicaría por qué nadie reclamó por su desaparición durante meses.
Paradoja
La paradoja final es que el intento de usurpación, frustrado por el hallazgo del cadáver, terminó por revelar una muerte que, de otro modo, podría haber permanecido oculta por mucho más tiempo.
