La clase media es la que determina cuál es la cultura: algunos están desesperados como los de más abajo, otros están en un tren de desesperación. Y muchos están tratando de disimular porque creen que tienen algo que ver en esa crisis. Una especie de culpa de clase”, planteó Solá en diálogo con el medio Infocielo.
El ex canciller también sostuvo que en un sector de la sociedad caló profundamente el discurso que atribuye los problemas de la economía del país a los subsidios y a la meritocracia. Aunque insistió: “La clase media es la que puede iniciar las protestas. Puede ocurrir en cualquier momento”.
“Cuando ves que hay cacerolazos en Callao y Santa Fe, en Acoyte y Rivadavia o en Belgrano. Ese es el germen de la protesta. Esa idea de que no va a pasar nada ‘hasta que no invadan las hordas del conurbano’, es hija del final de 2001. Cuando en realidad ese día a las 10 de la mañana la policía empezó a tirar caballazos a muy poca gente que había en la Plaza de Mayo, como a las Madres. Y después se sumó la clase media. Cuando ves algo que te indigna, salís a la calle”, remarcó.
Por último, Solá afirmó que las revoluciones en el mundo “nunca se hicieron de abajo para arriba”. Al argumentar que las clases bajas generan un “fermento social”, pero no la acción.
“Es decir, ‘mirá que esa braza está caliente’. Pero, ¿quién tira el papel para que aparezca el fuego? Viene alguien y tira el fósforo. Y ese fósforo suele salir de la clase media”, ejemplificó.