Ello ocurre en la política, el deporte, las relaciones interpersonales, lo juridico y no es que las personas sean incapaces de generar argumentos que contradigan sus creencias, sino que, más bien, no están motivadas para hacerlo, es más, una vez que una persona toma una decisión, buscará información que la respalde.
El sesgo de confirmación puede llevarnos fácilmente a llegar a conclusiones inexactas, e incluso poco éticas. Es esencial reconocer nuestra vulnerabilidad al sesgo de confirmación y protegernos activamente contra él al estar abiertos a evidencia que no sea consistente con nuestras creencias y teorías.