Los jueces Alberto Huarte Petite y Horacio Días, quienes conformaron la mayoría, consideraron que la exclusión de Rakauskas del proceso había sido arbitraria, al en diciembre de 2025 y que el plazo de 72 horas otorgado por el tribunal inferior para designar un nuevo patrocinante resultaba exiguo, en plena víspera de las fiestas de fin de año y el inicio de la feria judicial de enero.
El juez Días enfatizó que la conducta procesal de la denunciante podía atribuirse a una situación de vulnerabilidad e «indigencia letrada», y no a un abandono voluntario de la acusación.
En disidencia, el juez Pablo Jantus votó por mantener el sobreseimiento, al argumentar que la exclusión de Rakauskas del proceso no fue una decisión caprichosa sino la consecuencia de su resistencia a distintas actuaciones impulsadas por la magistrada a cargo de la causa, y cuestionó la figura del querellante exclusivo cuando la acusación privada actúa sin intervención del Ministerio Público Fiscal.
Rakauskas, quien había declarado en junio de 2025 que Espinoza «no es el único culpable» y que «hay muchos cómplices» —entre ellos su expareja—, relató en una entrevista radial las presiones que sufrió para retirar la denuncia, incluyendo vigilancia en su domicilio, denuncias falsas, acoso en viajes internacionales y hasta acusaciones de narcotráfico.
La joven, que renunció a su puesto como secretaria del intendente, afirmó que buscó a Espinoza para pedirle disculpas pero se encontró con una risa burlona y una negativa rotunda.
Sobre el episodio del abuso ocurrido en 2021, aseguró que el exfuncionario «estaba endemoniado» y no se detuvo pese a sus lágrimas, y justificó su decisión de denunciar públicamente para prevenir que otras mujeres sufrieran situaciones similares, incluso aportando pruebas de otros casos ocurridos en el municipio.
