En ese sentido, reclamó avanzar hacia una “reforma de segundo orden” que permita potenciar la infraestructura y generar condiciones para el desarrollo. “Hay que ir a una reforma de segundo orden, es el paso que sigue. Necesitamos crecer y por eso necesitamos infraestructura”, sostuvo. Asimismo, aclaró: “Sin volver atrás porque no hay lugar para el populismo destructor, pero necesitamos ir hacia adelante para construir lo que hace falta”.
El expresidente también cuestionó la falta de inversión en obras y defendió el papel de la construcción como motor del crecimiento económico. “La infraestructura no es solo obra pública, es libertades y garantías”, afirmó. Además, rechazó la idea de asociar automáticamente las obras estatales con hechos de corrupción: “La construcción o la obra pública no es sinónimo de corrupción. En nuestro gobierno no hubo una sola denuncia de corrupción en las obras”.
Macri también planteó la necesidad de fortalecer las instituciones para atraer inversiones de largo plazo. Según explicó, la Argentina todavía no genera la confianza suficiente para captar grandes proyectos. “Las inversiones grandes no terminan de llegar porque no hay confianza”, advirtió. En la misma línea, insistió en la importancia de contar con una Justicia independiente que garantice seguridad jurídica.
Durante su discurso, el titular del PRO sostuvo que la política exterior debe estar orientada al desarrollo económico y cuestionó las barreras que todavía afectan a la actividad privada. “Tenemos que ser serios y previsibles”, afirmó, al tiempo que reclamó la eliminación de las retenciones y del cepo para las empresas.
Por último, insistió en la necesidad de que el crecimiento económico se apoye en instituciones sólidas y no en liderazgos individuales. “Lo más importante es la Justicia, que hace respetar la Constitución y da garantías para que lleguen inversiones”, concluyó, en un mensaje que volvió a marcar matices respecto de la gestión de Milei.