“Hemos callado mucho tiempo por lo que hoy hemos mencionado acá y es hora de poner verdad sobre tanta mentira”, comenzó el diputado entrerriano, quien se hizo cargo de los dichos de Aldo Leiva, quien recordó la organización de viajes de diputados nacionales de La Libertad Avanza a la Unidad Penitenciaria de Ezeiza para reunirse con exmilitares condenados por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar.
Sin el micrófono, el presidente del bloque peronista le contestó: “Nadie te aludió, vos fuiste a visitar a genocidas”. El libertario contestó: “No tengo inconvenientes…”. Germán Martínez se iba del Anexo C, y Benedit agregó: “No se vaya Martínez, no teatralice”. El diputado santafesino seguía gritando por fuera de micrófono.
Una vez que Germán Martínez dejó de interrumpir al entrerriano, el propio Benedit agregó: “Se ha instalado la palabra genocidio y hasta donde yo sé no hay ningún ciudadano condenado por genocidio”. Luego, siguió: “Hubo un plan de las fuerzas subversivas terroristas y lo quiso llevar adelante el señor Mario Santuccio -líder del ERP, asesinado el 19 de julio de 1976- que para perpetuarse en el poder dijo que iban a matar a un millón de argentinos”.
Los gritos se volvían a apoderar de la sala del Anexo C, y el propio Carlos Zapata intentó que Benedit concluyera su exposición, sobre todo, porque intuía que lo siguiera comentando iba a calentar el ambiente. De forma directa, el presidente de la Comisión de Defensa Nacional le dejó en claro que el temario solo incluye a la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.
Lejos de frenar, Beltrán Benedit explicó que la visita a exmilitares condenados por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar fue por “una costumbre de fe”. Dentro de cuestión, alegó que los viajes a la Unidad Penitenciaria de Ezeiza fue una enmienda religiosa como “visitar a los enfermos, visitar a los presos y ayudar a los necesitados”.
Con la sala vacía, Germán Martínez le recordó a Beltrán Benedit que uno de los valores de la Iglesia Católica es “la santa sepultura”, en alusión a la desaparición sistemática de personas durante el período 1976 – 1983. Para cerrar, lo llamó “pelotudo” y casi saliendo de la sala gritó: “Es para cagarlo a trompadas”. Benedit también contestaba y el santafesino cerró: “Anda a visitar a Astiz”.