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02/01/2026 - NACIONALES NADA CAMBIÓ: LLEGÓ EL VERANO Y MILES DE USUARIOS SIN LUZReadecuaciones tarifarias están a la órden del día, las inversiones bien gracias, los megaproyectos del RIGI y toneladas de marketing y mentiras chocan con esta realidad de cada verano. Según las autoridades todo es por culpa del populismo, aunque hoy se ajustaron las tarifas en niveles escandalosos, pero ni los tarifazos de Milei ni los del macrismo, ni los ajustes mensuales del gobierno que hoy se autopercibe como el mejor de la historia reciente lograron torcer el destino. Llega diciembre, sube el termómetro y la red colapsa. LEER MÁS ... Nada alcanza. La red eléctrica argentina sigue siendo la misma bomba de tiempo de siempre, esa que empezó a crujir fuerte cuando la infraestructura heredada del menemismo envejeció y desde el kirchnerismo se optó por negar que la crisis estaba a la vuelta de la esquina, con Julio De Vido —hoy preso— mirando para otro lado. Desde entonces, pasó de todo, menos lo que hacía falta. El calor existe en todo el mundo, claro. Lo que no pasa en todos lados es que con 33 grados o más explote todo y miles de personas se queden días enteros sin luz, con la comida de Navidad pudriéndose en la heladera. Acá sí. Año tras año. Aunque se hable de Vaca Muerta, aunque la boleta aumente todos los meses. Con el gobierno de la LLA el suplicio de fin de año sigue intacto. Barrios enteros vienen sufriendo cortes rotativos desde hace días, con olor a “programado” para que la red no reviente. Hasta que ayer, recientemente, una falla en la Subestación Bosques hizo lo que siempre hace: apagón masivo. Resultado: un millón de porteños y bonaerenses a oscuras, con calor extremo y en la previa de Año Nuevo. Las cuadrillas trabajaron toda la madrugada, parchando lo que pudieron. Con una sensación térmica arriba de los 41 grados, unos 40.000 hogares se quedaron sin luz, improvisando cenas familiares, peregrinando a la casa del pariente que todavía tiene heladera. Ni hablar de quienes tienen bebés o personas mayores. Eso sí: la Quinta de Olivos tiene luz y los ministros ya están de vacaciones, en lugares donde la electricidad no se corta, haga el calor que haga. La explicación del ENRE es la de siempre: “aumentó mucho el consumo por el calor”. Las inversiones insuficientes nunca son responsables; la culpa es de la gente. Las empresas, por su parte, aseguran que trabajan “por etapas”. El último horario estimado para que vuelva el servicio es a las 4 de la madrugada. Tal vez antes. Igual, el helado ya se derritió. La gran apuesta del gobierno de Javier Milei está puesta en proyectos energéticos que entraron al RIGI, que prometen sumar capacidad al sistema, y en obras “prioritarias” del Plan Nacional de Ampliación del Transporte Eléctrico. Todo muy prometedor. Los resultados, dicen, se verán en el mediano plazo. Hoy, mientras tanto, muchos se arreglan con hielo en la conservadora de playa y otros cruzan los dedos para que no les toque. El futuro dirá si el experimento libertario logra terminar con el calvario veraniego de porteños y bonaerenses, o si todo quedará reducido a otro PowerPoint a los que nos tienen acostumbrados los gobernantes. |
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