Desde la FEB señalaron que el aumento ofrecido no compensa la pérdida de poder adquisitivo acumulada ni proyecta una recuperación real frente a la inflación. El reclamo no se limita al porcentaje salarial: también incluye la revisión de cláusulas de actualización y el impacto en jubilaciones docentes.
El Gobierno de la provincia de Buenos Aires enfrenta así un escenario complejo en la antesala del inicio de clases. Cada ciclo lectivo que arranca con paro reabre un debate que ya es estructural en el sistema educativo bonaerense: salarios, financiamiento y previsibilidad.
En la mesa paritaria, la administración provincial defendió su propuesta en función de las restricciones presupuestarias y la necesidad de sostener el equilibrio fiscal. Sin embargo, el gremio consideró que la oferta no garantiza una recomposición acorde a la evolución de los precios.
El paro anunciado por la FEB agrega presión sobre la negociación y obliga a ambas partes a acelerar definiciones. La experiencia indica que, en la Provincia, los acuerdos suelen cerrarse al filo del inicio formal de clases, pero no siempre sin impacto en el calendario.
En las próximas horas se espera que el Ejecutivo bonaerense evalúe si mejora la propuesta para evitar que el conflicto escale.