El descenso en la cantidad de usuarios (19,1%) fue considerablemente mayor que la reducción de los kilómetros recorridos por las unidades (8,9%), lo que indica que los colectivos circularon con una ocupación promedio menor que la del año anterior.
Por tipo de jornada, la mayor caída se produjo los domingos, con una retracción del 35,8% (de 3,18 millones a 2,04 millones de pasajeros promedio), seguida por los sábados (-21,3%) y los días hábiles (-17,3%).
El análisis por jurisdicción muestra diferencias significativas. En la Ciudad de Buenos Aires, la caída en días hábiles fue del 7,2%; en las líneas nacionales, del 12,6%; mientras que en la provincia de Buenos Aires el desplome alcanzó el 22,6%, la mayor contracción entre todas las regiones.
Este último distrito también registró el incremento tarifario más pronunciado: el boleto provincial pasó de $489,61 en julio de 2025 a $1.063,98 en julio de 2026, un alza del 117,31%. En el mismo período, las líneas nacionales subieron 64,69% y las de CABA, 67,99%.
El impacto del aumento en el costo del transporte también se refleja en el bolsillo de los hogares. Según el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), el gasto mensual en transporte en el AMBA creció un 73% en el último año, pasando de $69.783 a $121.031 para una familia promedio, muy por encima de la inflación interanual del período.
Los datos de julio evidencian así una transformación profunda en los hábitos de movilidad: mientras las tarifas se dispararon, millones de viajes en colectivo dejaron de realizarse para hacerlo a pie en distancias cortas, o en bici o moto para viajes más extensos.
