En medio de la discusión por la ampliación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el mandatario provincial advirtió que las promesas oficiales de desembarco de capitales quedaron lejos de concretarse y sostuvo que la estrategia económica del Gobierno profundiza la recesión y el parate industrial.
“La realidad es que el mercado interno se está detonando. ¿Quién va a invertir si no vende? ¿Quién va a invertir si no hay consumo?”, planteó Kicillof en una entrevista con Radio 10.
El gobernador vinculó directamente la falta de inversiones con la caída de la actividad económica y aseguró que el deterioro del consumo desalienta cualquier proyecto productivo. “¿Para qué vas a invertir si están la mitad de las máquinas paradas con la lona encima?”, lanzó, en una de las críticas más fuertes al rumbo económico de la Casa Rosada.
Además, puso en duda los números que exhibe el oficialismo sobre el impacto del RIGI. Según explicó, los anuncios multimillonarios no se tradujeron en ingresos concretos de capitales. “Se aprobaron proyectos por decenas de miles de millones de inversión y la realidad es que de todo eso que se anunció llegó alrededor de un 3%”, afirmó.
También aseguró que la inversión extranjera directa durante la gestión de Milei “es negativa” y remarcó que, pese a los beneficios fiscales y cambiarios que ofrece el Gobierno, no aparecen nuevos proyectos de magnitud.
En ese marco, cuestionó especialmente la incorporación del sector hidrocarburífero dentro del esquema de beneficios. Recordó que, originalmente, el RIGI había sido presentado como una herramienta para promover actividades emergentes o sectores estratégicos que necesitaban estímulos para desarrollarse.
“El mismo RIGI tuvo una primera etapa donde decían que se iban a excluir sectores a los que ya les iba bien y se iba a priorizar sectores nuevos. Después lo cambiaron y metieron a sectores que tenían una rentabilidad muy buena y ya venían invirtiendo”, señaló.
Para el mandatario bonaerense, esa modificación terminó por “desnaturalizar completamente” el régimen, porque muchas de esas inversiones “se iban a hacer igual” aún sin beneficios extraordinarios.
Kicillof cuestionó el trato diferencial hacia las grandes compañías y advirtió sobre el impacto que eso genera sobre el resto del entramado productivo. “¿Qué sentido tiene darle esas condiciones especiales que no tienen las pymes y los sectores industriales?”, se preguntó.