Los glúteos conforman uno de los grupos musculares más importantes del cuerpo. Su fortalecimiento incide directamente en la estabilidad de la pelvis y la cadera, favorece una postura adecuada, alivia dolores lumbares y de rodillas, y optimiza el equilibrio en movimientos cotidianos como caminar, correr, subir escaleras o levantar objetos.
Además, al tratarse de músculos de gran tamaño, su ejercicio incrementa el gasto energético, contribuye a mantener la masa muscular, mejora la sensibilidad a la insulina y favorece el metabolismo de la glucosa, lo que repercute positivamente en la salud metabólica y en la autonomía física con el paso de los años.
Charly Chagas, especialista en fitness y director de Fitness Emporium, sostiene que «trabajar el tren inferior es la base para fortalecer toda la cadena posterior. Entrenarlo es construir los pilares del cuerpo», y señala que, al igual que en Estados Unidos, donde los gimnasios ya cuentan con áreas exclusivas para glúteos con más de cuarenta variedades de máquinas, en Argentina se está avanzando en esa dirección.
No obstante, advierte sobre la importancia de una técnica correcta: el popular Hip Thrust, cuando se ejecuta con peso libre y mala postura, puede generar molestias en la zona lumbar o la pelvis, por lo que recomienda el uso de máquinas específicas, especialmente para principiantes.
Guillermo Vélez, cofundador de Mercado Fitness Nutrition & Sports Expo, coincide en que esta disciplina se convirtió en una de las tendencias más fuertes de la industria a nivel global, impulsada por una demanda que combina objetivos estéticos, de rendimiento y de salud, y que ya no se limita a una máquina aislada, sino a zonas completas diseñadas para optimizar el entrenamiento.
Más allá de la motivación inicial, el trabajo de glúteos dejó de ser una moda pasajera para transformarse en una práctica transversal, que refleja un cambio cultural más amplio: cuidar el cuerpo ya no se piensa solo en términos de imagen, sino como una inversión a largo plazo en el bienestar integral.
