La presión tributaria sobre los ingresos de los trabajadores es uno de los puntos habituales de discusión dentro del debate económico. En ese contexto, el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) elaboró una nueva medición para estimar cuánto tiempo del año se destina al pago de impuestos.
Según el informe, un trabajador argentino registrado necesitó dedicar entre 172 y 182 días de 2026 para cubrir la carga tributaria que recae sobre sus ingresos. El estudio utiliza el concepto de "Día de la Independencia Tributaria" para representar el momento del año en que los ingresos quedan disponibles para el propio trabajador. Según el relevamiento, esa fecha se ubicó entre el 21 de junio y el 1 de julio, dependiendo del nivel salarial.
Para elaborar el indicador, el IARAF analiza distintos perfiles de hogares registrados, contemplando no solo el nivel de ingresos, sino también el patrimonio y la capacidad de ahorro de cada uno. "Todos los años hacemos esta medición para cuatro tipos de familias asalariadas argentinas. La referencia principal es el sueldo bruto mensual. El caso 1 tiene un salario de $2 millones; el caso 2, de $4,5 millones; el caso 3, de $6,6 millones; y el caso 4, de $9 millones", explicó el presidente del Instituto, Nadin Argañaraz, en diálogo con El Auditor.info.
El especialista agregó que el análisis incorpora otras variables que modifican el impacto de los impuestos. Mientras la familia de menores ingresos no posee vivienda ni automóvil y destina todo su ingreso al consumo, el grupo con mayores recursos cuenta con una casa, dos vehículos y logra ahorrar alrededor del 20% de lo que percibe.
Uno de los datos que surge del trabajo es que las diferencias en la presión tributaria entre los distintos perfiles son reducidas. "Cuando hacemos la medición de todos los impuestos, la familia que menos gana tiene una relación del 49,2% de carga tributaria sobre el ingreso que podría obtener, mientras que en la que más gana es del 49,9%, o sea que no hay una gran diferencia entre el que menos gana y el que más gana", afirmó Argañaraz.
"La familia 1, que es la que menos gana, debe destinar 180 días de los 365 que tiene el año para pagar distintos tributos: el 1º de julio es el último día que paga impuestos, a partir de ahí todo el ingreso sería para el consumo puro", señaló.
El economista atribuyó esa diferencia a la incidencia que tienen los impuestos sobre el consumo. "Que una familia no pueda ahorrar es una consecuencia directa de los impuestos al consumo nacionales, provinciales y municipales. En cambio, la familia que logra ahorrar un 20% de sus ingresos, no está soportando una carga tributaria sobre ese ahorro", sostuvo.
El cálculo contempla impuestos de los tres niveles del Estado, nacionales, provinciales y municipales, que inciden sobre los ingresos, el consumo, el patrimonio y el ahorro de las familias analizadas. A partir de esa combinación de tributos, el IARAF también desagregó cuáles son los que tienen mayor incidencia dentro de la carga fiscal total.
"La familia que menos gana tiene una relación del 49,2% de carga tributaria sobre el ingreso que podría obtener, mientras que en la que más gana es del 49,9%; no hay una gran diferencia", destacó el presidente de IARAF, Nadin Argañaraz
En ese sentido, Argañaraz explicó que "el impuesto al trabajo es el mas significativo: las contribuciones y la seguridad social, que corresponden al 67% de la carga tributaria. Luego viene el Impuesto a las Ganancias, que para las familias 1 y 2 no incide porque tienen ingresos menores al mínimo no imponible. Sin embargo, en el caso 4 un 20% de la carga tributaria está explicado por el Impuesto a las Ganancias".
Al comparar los resultados con los obtenidos el año pasado, el presidente del IARAF aseguró que hubo pocos cambios. "Para los casos 1 y 4, dio el mismo nivel de carga tributaria. En tanto que para los casos 2 y 3, disminuyó respecto del año anterior, lo que se explica por la baja de impuestos a ciertos consumos", afirmó.
Respecto de las modificaciones recientes en materia laboral, consideró que todavía persiste una elevada presión sobre quienes están registrados. "La carga tributaria es alta para quien está en blanco y para quien consume en blanco. Ahora, con la modernización laboral, salió el régimen de incentivo a la formalización laboral que baja de manera significativa el aporte personal y la contribución patronal al trabajo", expresó.
La metodología utilizada por el IARAF, sin embargo, genera diferencias entre especialistas. El economista y doctor en Ciencias Sociales Francisco Cantamutto cuestionó algunos de los supuestos del estudio y sostuvo que el indicador ofrece una mirada parcial sobre el sistema tributario. "El informe parte de la presunción de que el Estado no provee bienes y servicios a cambio de la recaudación, sino que parece tratarse de una extracción de ingresos que se pierde dentro del sistema político", señaló. En ese sentido, agregó que "parte de los pagos que se realizan al Estado tienen como contraprestación servicios y bienes y, por lo tanto, no son una pérdida de ingresos, sino una transacción que no funciona a través del mercado".
También observó que el informe incorpora conceptos que no deberían computarse como impuestos. "En el cálculo incluyen contribuciones a la seguridad social, que no son estrictamente un impuesto ni una carga tributaria, sino contribuciones para obtener financiamiento del sistema de reparto que, en el caso argentino, es un sistema solidario de jubilaciones y pensiones", sostuvo.
"Parte de los pagos que se realizan al Estado tienen como contraprestación servicios y bienes: no son una pérdida de ingresos, sino una transacción que no funciona a través del mercado", destaca el economista Francisco Cantamutto
Otra de sus críticas apunta a que algunos gravámenes incluidos en la estimación alcanzan solo a una porción reducida de la población. "Bienes Personales lo paga menos del 2% de la población adulta del país y, sin embargo, acá se distribuye esa carga entre todas las personas que trabajan como si fuera algo generalizado", afirmó.
Además, remarcó que la presión tributaria no debería analizarse únicamente sobre quienes tienen empleo formal. "Más de un tercio de la población económicamente activa vive con trabajos informales y, sin embargo, paga impuestos todos los días cada vez que consume, a través del IVA, además de Ingresos Brutos y otros impuestos indirectos", señaló.
Aun así, consideró que el esquema impositivo actual termina afectando en mayor medida a los sectores de menores ingresos. "Si pensamos en la carga efectiva que tienen, de acuerdo con sus ingresos, quienes viven de un salario en Argentina, el resultado es injusto: quienes tienen peores salarios y peores condiciones de formalidad terminan pagando proporcionalmente más impuestos que quienes ganan más", consideró.
Consultado sobre posibles cambios, Cantamutto planteó que "si el objetivo fuera reducir la carga tributaria sobre los ingresos laborales, lo primero que haría sería implementar devoluciones tempranas del IVA o incluso, en algunos bienes particulares como alimentos, reducir la alícuota del IVA". El especialista consideró que esa medida tendría un impacto más progresivo que otras reformas recientes.
También cuestionó los cambios recientes en materia tributaria y laboral al considerar que beneficiaron principalmente a los sectores de mayores ingresos. "Las reducciones de impuestos que viene implementando este Gobierno desde que asumió benefician de manera directa y frontal a los sectores de mayores ingresos", sostuvo. Además, afirmó que las modificaciones en el sistema laboral redujeron recursos destinados al financiamiento previsional y que los principales beneficiarios fueron "los grandes capitales que operan en el país, los que tienen las mayores fortunas y los mayores ingresos".
