La reactivación de los proyectos de infraestructura fue una demanda por parte de los gobernadores para destrabar el trámite legislativo y que finalmente se aprobara. A partir de un análisis de los datos disponibles sobre la Formación Bruta de Capital (FBC) al 19 de noviembre de 2025, se comprueba tanto el ajuste a nivel nacional como las diferencias regionales al momento de distribuir las pocas obras activas durante ese año.


A noviembre de 2025, la ejecución global de la FBC fue del 65%. Este nivel es bajo para la altura del año: a un ritmo normal, debería haber rondado entre el 85% y el 90%. La ejecución de los recursos disponibles probablemente responde a la inercia de obras que no se pudieron frenar (avances físicos críticos y financiamiento externo atado, entre otras) o a la voluntad de ejecutar unas y no otras.


A noviembre de 2025, la ejecución en obra pública desde Nación cayó 55% en términos reales respecto al 2024. 


A partir de los datos se aprecia que existe una fuerte concentración de la inversión en la Ciudad y en la provincia de Buenos Aires. Ambas explican, en conjunto, el 50,2% del total devengado en 2025 ($ 394.207 millones sobre $ 784.303 millones). A su vez, la diferencia de inversión en obra pública nacional entre provincias es altísima: el financiamiento nacional no sigue un patrón uniforme, sino que depende de la dinámica de proyectos puntuales en cada distrito.


A pesar de que en términos nominales la ejecución de 2025 ($ 784.304 millones) ya supera al cierre de 2024 ($ 712.663 millones) en un 10%, la variación real fue de -55%, y confirma la magnitud del ajuste fiscal. Pero donde más se observó el recorte fue en las obras interjurisdiccionales o en los proyectos de inversión en grandes infraestructuras, en los que los recursos cayeron un 80% en términos reales.


Esto ratifica que la paralización de la obra pública federal fue el eje central del ahorro fiscal nacional, transfiriendo implícitamente la presión de infraestructura a las arcas provinciales. 


Ajuste y disparidad en 2025


El análisis de la variación real de la obra pública nacional entre 2025 y 2024 muestra un mapa de gestión del financiamiento nacional muy heterogéneo.


De todas las provincias, solo tres lograron ganarle a la inflación y aumentar su inversión real respecto a 2024: Santiago del Estero (+32%) es el caso más notable, con una ejecución nominal que se triplicó (220%). Jujuy (+9%) y Salta (+7%) son las otras dos provincias que tuvieron una variación real positiva, posiblemente por obras estratégicas o convenios específicos que no se detuvieron.


Santiago del Estero, Jujuy y Salta son las únicas provincias que vieron incrementar la inversión en obra pública durante 2025 respecto de 2024


Todas las demás jurisdicciones vieron reducidos los recursos en obra pública con financiamiento nacional en 2025 en términos reales. Santa Cruz (-93%), Tucumán (-83%), San Luis (-73%), Catamarca (-72%) y La Pampa (-66%) son las provincias que más fondos nacionales perdieron durante 2025 respecto de 2024.


Un 2026 con ganadores y perdedores


Recientemente aprobado, el Presupuesto 2026 proyecta una caída del 23% en el financiamiento de la obra pública nacional respecto de 2025 en términos reales. A su vez, la distribución propuesta para 2026 en obra pública intenta reducir las asimetrías extremas de este año, devolviendo crédito presupuestario a las provincias que menos ejecución mostraron.


Santa Cruz es la provincia que más perdió en 2025, con una caída del 93% en términos reales de los recursos nacionales para obra pública


Las provincias más beneficiadas con la distribución de obra pública para 2026 son Catamarca, Santa Cruz, La Pampa y Tucumán, que verán incrementados en términos reales los recursos en 310%, 368%, 414% y 1.369%, respectivamente.


En el otro extremo, Jujuy, con una caída del 78% real, es la provincia más perjudicada en la distribución de obra pública proyectada para 2026. Le siguen Entre Ríos y Mendoza, con un retroceso en torno al 74% y 72%, respectivamente, en valores reales respecto de 2025. En 2026, el 42% de los recursos nacionales para obra pública se concentra en CABA (19%) y Buenos Aires (23%).


La política de equilibrio fiscal desplegada desde diciembre de 2023 no modificó la significativa concentración de recursos en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, dejando al resto del país con la mitad de los recursos en obra pública nacional. Este panorama explica la demanda por parte de los gobernadores para activar las obras de infraestructura suspendidas y la recuperación del empleo.


El Presupuesto 2026 proyecta una caída del 23% en el financiamiento de la obra pública nacional respecto a 2025 en términos reales


Durante el debate por el Presupuesto 2026, la obra pública reapareció como un elemento de negociación para destrabar la aprobación de la Ley de Administración Pública. Sin embargo, no se discutió la falta de coordinación de la gestión central, que contempla el desfinanciamiento de los últimos dos años, ni la búsqueda de un mayor equilibrio distributivo de los recursos públicos a lo largo del país.


Aun con el presupuesto aprobado, estas problemáticas marcarán el rumbo de la inversión nacional en obra pública durante 2026, que no solo parte de una caída respecto al año anterior, sino que también presenta una distribución dispar a lo largo del país.


Para profundizar aún más en el tema, en el sitio de Fundación Éforo se encuentran publicados informes técnicos y ciudadanos.